“DEJAD
QUE SE ACERQUEN A MI, NO SE LO IMPIDAIS”
Este apartado no quiere ser más que una especie de “despertador”
que nos haga recordar, no olvidar, a quienes son los protagonistas de
cualquier corazón calasancio, LOS NIÑOS.
Nuestro “deseo” con este apartado es tener presente a aquellos
a quienes en cierta manera le debemos nuestra vocación calasancia,
tanto religiosas como laicos.
Jesús le dijo a los discípulos “Dejar que se acerquen
a mí, no se lo impidáis”, y eso nos sigue diciendo
a nosotros, nos llama a esta vocación calasancia para que los
niños puedan llegar a Él y no se lo impidan situaciones
como la pobreza, el abandono, la incultura religiosa, la falta de valores,
la prostitución o esclavitud infantil…
Nos “llama” para “ellos”. Si nos olvidamos de
ellos estamos olvidando nuestra propia vocación. La manera de
cultivarla es cuidando de los niños.
En este apartado vamos a ir encontrando las distintas realidades que
viven los niños de nuestro mundo hoy. Que el leerlas no se quede
sólo en conocerlas sino que nos llegue a nuestro “corazón
calasancio” y se convierta en “amor y acción calasancia”.
Que como Faustino seamos capaces de contemplar la realidad con ojos
de Dios (pobreza de las niñas en las calles de Sanlúcar)
y demos una respuesta sencilla pero enormemente generosa (su implicación
en una escuelita que terminará dando paso al Instituto Calasancio).